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La adolescencia es un periodo de grandes cambios, cambios físicos, sexuales, sociales, y motivacionales. Se deja de ser niño pero tampoco se es adulto del todo. Se quiere  más libertad pero sin las responsabilidades de un adulto. De repente ya no quieren estar con sus padres, que vergüenza! Quieren salir con sus amigos todo el día, tienen los primeros novietes y novietas, necesitan encontrar una identidad propia,  y a los padres os toca aguantar sus cambios de humor, que siempre estén cansados y como les cuesta hacer las cosas…

Es en esta etapa donde los conflictos aparecen, como cuesta entenderles y comprenderles, y no hablemos de dejarlos ir, de repente nuestro niño ya no es tan niño.

Aunque es una etapa y tarde o temprano pasara, no se le debe dar menos importancia.  Si no os entendéis correctamente o si les dejáis de lado podéis perder a vuestro hijo.

Consejos que te pueden ayudar:

  • Escucha a tu hijo/a: Cuando digo escuchar, digo de verdad, que el sienta que lo que dice también importa, aunque al final tu tomes la decisión. Si siente que le escuchas de verdad será mas fácil que cuando se sienta mal o tenga un problema venga a ti a contártelo por decisión propia.
  • Habla con el/ella: Hablar y sobretodo dialogar sobre las cosas y los problemas siempre será mejor que imponer. Dale la oportunidad de expresarse.
  • Negociar: Cuando negocias, tu hijo siente que tienes en cuenta lo que necesita o quiere y ve que hay posibilidad de hablar las cosas y conseguir un término medio. Si le prohíbes todo es probable que lo haga igualmente y que además te mienta.
  • Ser más flexible: Aunque cueste, es momento de destensar la cuerda. Eso no significa dejarle hacer todo lo que quiera, pero ser flexible te puede ayudar a que tu hijo vea que tiene un poquito más de libertad y te pregunte antes de hacer algo, en lugar de hacerlo le dejes o no. Cada padre decide hasta que punto.
  • Intimidad: Necesitan su espacio, su habitación, su sitio privado y lo tenemos que respetar. Llamar a la puerta en el caso de que este cerrada por ejemplo.
  • Confianza: Es muy importante y tiene que ser mutua. Por ejemplo, negocias con tu hijo el llegar a las doce, pero a cambio le pides saber con quien ira, donde estará i que sea puntual. Si cada vez cumple, tú vas aprendiendo a confiar en que siempre lo hará.
  • Preocúpate por él: De vez en cuando pregúntale como esta. Recuérdale que estas para lo que necesite y que te puede contar cualquier cosa que le pase. Dile que le quieres, aunque te digan ay papa déjame! lo necesitan como todos. Si hace las cosas bien díselo! A veces parece que solo cuentan las malas.
  • Autoridad: Recordar que sois padres de vuestro hijo, no sus amigos. Tanto los niños como los adolescentes necesitan unas normas, unos límites. Cierto que a veces se enfadaran porque no les dejáis hacer alguna cosa, y no entenderán que es por su bien. Pero no os dejaran de querer por eso, no os preocupéis.

Ser padre es complicado, nadie nace enseñado y se hace de la mejor manera posible, pero aún así, siempre nos podemos equivocar y es muy posible que lo hagamos. Pero a pesar de ser una época difícil para ellos y para nosotros se puede intentar sobrellevar lo mejor posible.

En todo caso, esto son solo consejos que os pueden ayudar a entender un poco mejor a vuestro hijo y hasta a mejorar vuestra relación. Hay casos en que todo esto ya no sirve y hay problemas que los padres no pueden solucionar por si solos. Este sería el momento de visitar a un buen profesional de la psicología que nos ayude a solucionarlos.

Mireia Sarreta Vallhonesta

Psicóloga col: 20.349

Tlf: 630 67 71 85