2603, 2015

MOBBING DENTRO DE LA PROPIA FAMILIA

By |marzo 26th, 2015|Mobbing, relación padres-hijos|0 Comments

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Todos oímos hablar de bulling en escuelas y de mobbing en el trabajo, pero  a veces se da dentro de nuestra familia. Y aquí es cuando hablamos de acoso familiar.

¿Que es el acoso familiar?

Cuando un miembro o miembros de nuestra  familia  son la causa de este abuso que se caracteriza por un maltrato psicológico, sistemático y permanente en el tiempo con el objetivo de desprestigiar, humillar, excluir y destruir a la victima de este.

Normalmente se lleva a cabo por mas de un miembro familiar, pero todo empieza por una persona, el que se denomina perverso. Esta persona muchas veces un trastorno narcisita o psicópata socialmente integrado, consigue convertir a la victima en la “oveja negra”.

 El agresor

Es una persona fría, incapaz de empatizar. No tiene compasión ni respeto por los demás. Nos encontramos con un individuo con baja autoestima, que se hace grande haciendo pequeños a los demás. El agresor busca el poder, o quiere mantenerlo a toda costa, la victima es vista como una amenaza o una molestia y es ahí donde empieza el acoso y derribo. La mayoría de las veces hacen culpable a la victima de su comportamiento, de esta manera evitan cualquier conflicto interior (ese “se lo merece” o “se lo ha buscado”).

El agresor que se presentara como encantador delante de la víctima y las demás personas, para ganar más poder de convicción en contra de la victima, busca desestabilizar a la victima con humillaciones, criticas, generándole ansiedad, que a la vez generaran que esta se ponga a la defensiva, cosa que resultara objeto de más críticas. Es más, intentara que esta crea que se merece esa crítica por su comportamiento. O al contrario, harán ver que para nada han querido decir eso, que son imaginaciones suyas.

La victima

En la gran mayoría de los casos de acoso familiar la victima no se da cuenta de la manipulación ya que lo hacen de manera lenta y gradual hasta que ya es demasiado tarde…

El resultado del acoso familiar puede ser devastador, genera un estrés constante, malestar, ansiedad, baja autoestima, desestabilización psicológica y afectiva, puede llevar al consumo de sustancias y finalmente también puede llevar al suicidio.

El daño generado por el agresor es grave y a veces irreparable.

La mayoría de las veces la víctima se ve obligada a irse de casa, para poder sobrevivir ya que el espiral humillaciones y maltrato es insoportable, y evidentemente al hacer esto pierde toda estabilidad y seguridad.

Desgraciadamente el maltrato psicológico es difícil de demostrar, porque no deja pruebas físicas del delito.

Si algo de lo que he dicho te resuena, si estas viviendo esto, estas siendo victima de acoso familiar. Si puedes márchate de casa y denuncia.

Mireia Sarreta Vallhonesta

Psicóloga col: 20.349

Tlf: 630 67 71 85

2603, 2015

SÍNDROME DE BURNOUT EN EL CUIDADOR (“CUIDADOR QUEMADO”)

By |marzo 26th, 2015|burnout, enfermedad crónica, estrés|0 Comments

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Cuando un miembro de la familia enferma, el cuidador principal es el encargado de cuidarlo, el que tiene más responsabilidad y pasa mas horas con él.

Hablamos de una enfermedad crónica y deteriorante, como podrían ser las demencias como el Alzheimer.

En estos casos, es muy fácil que aparezca el síndrome del burnout. La causa de éste es el estrés emocional crónico al que esta sometido el cuidador principal, ya que es un trabajo de 24 horas al día, sin apenas descanso ni vacaciones.

Esta persona se ve desbordada por la situación. Se siente agotada física y emocionalmente y puede llegar a tener sentimientos y pensamientos negativos hacia el enfermo a su cuidado, llegándolo a despersonalizar.

Síntomas que nos pueden orientar a que se está sufriendo el síndrome de burnout:

  • Fatiga crónica o falta de energía
  • Desmotivación
  • Problemas del sueño, por exceso o por defecto
  • Aumento o disminución del apetito
  • Malestar físico: molestias digestivas, dolor de cabeza, etc.
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Depresión y ansiedad

También decir que hay factores que predisponen al cuidador a sufrir el síndrome del “cuidador quemado”, como serian una mala salud, una edad avanzada, dedicar todo el tiempo a cuidar al enfermo, es decir, cuando se vive por y para él, no tener ayuda familiare y desconocer la enfermedad.

De la misma manera, se dará con más frecuencia cuanta más atención y cuidados necesite el enfermo sobretodo en las últimas fases de la enfermedad y en caso de que sufra alucinaciones, delirios o sea agresivo.

¿Cómo se puede evitar?

Para evitar o prevenir el síndrome, el cuidador debe pedir ayuda y debe dejarse ayudar. La carga de cuidar al enfermo no debe caer en una sola persona. El cuidador principal necesita estar bien para atender al afectado.

Procurar tener tiempo para uno mismo. Si no puede ser un ratito cada día, debe intentar reservar unas horas dos días a la semana para sí mismo dejando al enfermo a cargo de un familiar o de un cuidador externo a la familia que se pueda quedar con él. Una buena idea para organizarse con la familia podría ser crear un calendario para repartir un poco las responsabilidades.

Mantener las amistades. Sigue a la anterior recomendación, salir y disfrutar con las  amistades es fundamental. No solo por el echo de distraerse, sino porque también son un apoyo importante.

Buscar ayuda en los servicios sociales de su localidad. En muchos sitios se ofrecen servicios de profesional sociosanitario cualificado que viene al domicilio unas horas a la semana para ayudar y dar un respiro al cuidador principal. Y también se ofrecen grupos de apoyo para familiares con enfermos crónicos. Pregunte e infórmese.

Informarse de las asociaciones de enfermos que hay en su localidad. Pueden dar apoyo y consejos para sobrellevar de una mejor manera el cuidado del paciente. Además, informarse y conocer  la enfermedad es muy importante para entender cómo es y qué va a pasar. Cuanto más sepa, más preparado estará para lo que venga.

Hablar de la enfermedad.

Cuidarse. Significa no solo intentar tener tiempo para uno mismo y para hacer cosas que le gusten, sino también comer bien e intentar dormir lo necesario para estar lo mas descansado posible.

Intentar fijarse en las capacidades que el enfermo aún conserva y potenciarlas para que se mantengan, en vez de fijarse en lo que ya no puede hacer.

Si cree que lo necesita no dude a recurrir a un psicólogo.

Mireia Sarreta Vallhonesta

Psicóloga col: 20.349

Tlf: 630 67 71 85

1203, 2015

¿COMO TRATAR A MI HIJO ADOLESCENTE?

By |marzo 12th, 2015|adolescentes, relación padres-hijos|0 Comments

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La adolescencia es un periodo de grandes cambios, cambios físicos, sexuales, sociales, y motivacionales. Se deja de ser niño pero tampoco se es adulto del todo. Se quiere  más libertad pero sin las responsabilidades de un adulto. De repente ya no quieren estar con sus padres, que vergüenza! Quieren salir con sus amigos todo el día, tienen los primeros novietes y novietas, necesitan encontrar una identidad propia,  y a los padres os toca aguantar sus cambios de humor, que siempre estén cansados y como les cuesta hacer las cosas…

Es en esta etapa donde los conflictos aparecen, como cuesta entenderles y comprenderles, y no hablemos de dejarlos ir, de repente nuestro niño ya no es tan niño.

Aunque es una etapa y tarde o temprano pasara, no se le debe dar menos importancia.  Si no os entendéis correctamente o si les dejáis de lado podéis perder a vuestro hijo.

Consejos que te pueden ayudar:

  • Escucha a tu hijo/a: Cuando digo escuchar, digo de verdad, que el sienta que lo que dice también importa, aunque al final tu tomes la decisión. Si siente que le escuchas de verdad será mas fácil que cuando se sienta mal o tenga un problema venga a ti a contártelo por decisión propia.
  • Habla con el/ella: Hablar y sobretodo dialogar sobre las cosas y los problemas siempre será mejor que imponer. Dale la oportunidad de expresarse.
  • Negociar: Cuando negocias, tu hijo siente que tienes en cuenta lo que necesita o quiere y ve que hay posibilidad de hablar las cosas y conseguir un término medio. Si le prohíbes todo es probable que lo haga igualmente y que además te mienta.
  • Ser más flexible: Aunque cueste, es momento de destensar la cuerda. Eso no significa dejarle hacer todo lo que quiera, pero ser flexible te puede ayudar a que tu hijo vea que tiene un poquito más de libertad y te pregunte antes de hacer algo, en lugar de hacerlo le dejes o no. Cada padre decide hasta que punto.
  • Intimidad: Necesitan su espacio, su habitación, su sitio privado y lo tenemos que respetar. Llamar a la puerta en el caso de que este cerrada por ejemplo.
  • Confianza: Es muy importante y tiene que ser mutua. Por ejemplo, negocias con tu hijo el llegar a las doce, pero a cambio le pides saber con quien ira, donde estará i que sea puntual. Si cada vez cumple, tú vas aprendiendo a confiar en que siempre lo hará.
  • Preocúpate por él: De vez en cuando pregúntale como esta. Recuérdale que estas para lo que necesite y que te puede contar cualquier cosa que le pase. Dile que le quieres, aunque te digan ay papa déjame! lo necesitan como todos. Si hace las cosas bien díselo! A veces parece que solo cuentan las malas.
  • Autoridad: Recordar que sois padres de vuestro hijo, no sus amigos. Tanto los niños como los adolescentes necesitan unas normas, unos límites. Cierto que a veces se enfadaran porque no les dejáis hacer alguna cosa, y no entenderán que es por su bien. Pero no os dejaran de querer por eso, no os preocupéis.

Ser padre es complicado, nadie nace enseñado y se hace de la mejor manera posible, pero aún así, siempre nos podemos equivocar y es muy posible que lo hagamos. Pero a pesar de ser una época difícil para ellos y para nosotros se puede intentar sobrellevar lo mejor posible.

En todo caso, esto son solo consejos que os pueden ayudar a entender un poco mejor a vuestro hijo y hasta a mejorar vuestra relación. Hay casos en que todo esto ya no sirve y hay problemas que los padres no pueden solucionar por si solos. Este sería el momento de visitar a un buen profesional de la psicología que nos ayude a solucionarlos.

Mireia Sarreta Vallhonesta

Psicóloga col: 20.349

Tlf: 630 67 71 85